El código SQF organiza sus exigencias en módulos según la actividad de la planta, pero dentro de esa estructura hay un subconjunto que funciona con una lógica distinta al resto: los requisitos fundamentales. No se ponderan ni se compensan con buen desempeño en otros apartados. Son la base sobre la que el esquema asume que se construye todo lo demás, y por eso su incumplimiento tiene consecuencias inmediatas sobre la certificación.
La razón es de diseño. Un sistema de inocuidad puede tener documentación impecable y personal capacitado, pero si el control de alérgenos falla o la trazabilidad no permite localizar un lote, nada de lo anterior protege al consumidor. Los requisitos fundamentales son precisamente esos controles cuya ausencia invalida el resto del sistema, y el esquema los trata como condición y no como puntuación.
Antes de hablar de requisitos conviene ubicar el nivel, porque determina qué se audita. El código SQF contempla una progresión, y muchas plantas apuntan al nivel equivocado para lo que su cliente realmente les pide.
¿Quieres implementar tu sistema de gestión?
En la práctica, los hallazgos se repiten en los mismos puntos: el compromiso documentado de la dirección con la política de inocuidad, la designación formal de un profesional responsable con la competencia demostrada, el plan HACCP con su análisis de peligros y validación, el programa de gestión de alérgenos desde la recepción hasta el etiquetado, la trazabilidad con su simulacro de retiro y recuperación, el control de proveedores aprobados, la verificación del programa de limpieza y el manejo de producto no conforme. Cada uno exige registros que demuestren funcionamiento sostenido, no una implementación reciente.
La verificación es el hueco más frecuente. Una planta puede tener el plan HACCP redactado, los prerrequisitos operando y los registros al día, y aun así no poder demostrar que alguien revisa periódicamente que todo eso funciona como se diseñó. El esquema distingue entre monitorear —tomar la lectura— y verificar —comprobar que el sistema completo sigue siendo válido—, y esa segunda capa es la que suele existir solo de palabra.
Lo primero es confirmar qué nivel exige el cliente, porque preparar el nivel equivocado desperdicia meses. Después viene la brecha contra los requisitos fundamentales del módulo aplicable, la construcción o validación del plan HACCP, y el armado de la evidencia de verificación con al menos un ciclo completo de registros. En una industria alimentaria como la de Yucatán, con procesadores cárnicos, miel y productos del mar que exportan, el esquema suele llegar por exigencia de un comprador estadounidense. En la Consultoría SQF en Mérida el punto de partida es determinar el nivel correcto y levantar la brecha contra los requisitos fundamentales, que son los que no admiten justificación el día de la auditoría.
Empieza hoy
Sin compromisos. Sin presentaciones genéricas. Te escuchamos, entendemos tu empresa y te decimos honestamente qué necesitas y cómo podemos ayudarte.
Reunión confirmada
Solicitud enviada · Mié 2 Abr, 10:00 AM
Déjanos tus datos y un consultor se pone en contacto contigo en menos de 30 minutos.