Equipo Consultto
Especialistas en SGC · 17 jul 2026
Todo el sistema de gestión de seguridad de la información de la ISO 27001 se sostiene sobre una cosa: el análisis de riesgos. De él salen los controles que la organización decide aplicar y la declaración de aplicabilidad que el auditor revisa cláusula por cláusula. Cuando el análisis está bien hecho, el resto del sistema fluye; cuando se hace al revés —eligiendo controles primero y justificándolos después— el sistema completo queda sobre una base que no se sostiene en la auditoría.
Las cláusulas 6.1.2 y 6.1.3 de la ISO 27001 exigen definir un proceso de apreciación de riesgos de seguridad de la información y un proceso de tratamiento. La apreciación debe identificar los riesgos asociados a la pérdida de confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información dentro del alcance del sistema, analizarlos y evaluarlos con criterios definidos. El tratamiento debe seleccionar opciones para abordar esos riesgos y determinar los controles necesarios, comparándolos con los del Anexo A para no dejar ninguno fuera sin justificación.
La declaración de aplicabilidad (SoA) —el documento estrella de la ISO 27001— lista cada control del Anexo A, indica si aplica o no y por qué, y solo tiene sentido si sale del análisis de riesgos. Si los controles se eligieron sin ese sustento, la SoA queda inconsistente y el auditor lo detecta al pedir la trazabilidad entre un riesgo y su control. Mantener ese vínculo vivo —cada riesgo con su tratamiento, su control y su responsable, recalculado cuando cambia el contexto— es justo lo que hace un Software de gestión de riesgos y oportunidades: conserva la apreciación de riesgos conectada con las acciones de tratamiento y evita que la matriz se congele en la foto que se armó para la certificación.
Sin compromisos. Sin presentaciones genéricas. Te escuchamos, entendemos tu empresa y te decimos honestamente qué necesitas y cómo podemos ayudarte.
Hablemos