Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 30 sep 2026
El programa anual de auditorías de seguridad y salud lo armó la coordinación de calidad, con los mismos auditores que revisan compras y producción. En la auditoría de certificación, el auditor entrevistó a un operador de montacargas y le preguntó si sabía qué había encontrado la última auditoría interna en su área. No sabía que había habido una. Los resultados se habían enviado por correo al gerente de planta y ahí se quedaron.
La cláusula 9.2.1 pide hacer auditorías internas a intervalos planificados para saber si el sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo es conforme con los requisitos propios de la organización, incluidos su política y sus objetivos, y con los de la norma, y si se implementa y mantiene eficazmente. Hasta ahí, la estructura es la misma que en ISO 9001 o ISO 14001. La cláusula 9.2.2 detalla el programa:
Dos requisitos distinguen a esta norma. El primero está en la cláusula 5.4: entre los temas en los que se debe consultar a los trabajadores no directivos aparece la planificación, el establecimiento, la implementación y el mantenimiento del programa de auditoría. No basta con informarles que habrá auditoría; su opinión debe poder influir en qué se audita y cuándo. El segundo está en la propia 9.2.2: los resultados se informan a los directivos pertinentes y, además, los resultados pertinentes se informan a los trabajadores, a sus representantes cuando existan y a otras partes interesadas pertinentes.
Como el programa debe considerar la importancia de los procesos, la frecuencia no tiene que ser pareja. En seguridad y salud, la importancia se mide sobre todo por el nivel de riesgo. Suelen justificar auditorías más frecuentes:
El auditor no debe auditar su propio trabajo, pero sí necesita entender los peligros del área que revisa. Un auditor de calidad sin formación en seguridad puede verificar que el permiso de trabajo esté firmado y no darse cuenta de que el bloqueo que describe no aísla todas las fuentes de energía. Por eso muchas organizaciones forman equipos mixtos: un auditor con competencia en auditoría y un trabajador o técnico de otra área que conoce los riesgos, lo que además cumple con la participación que pide la norma.
El programa, las listas de verificación, los hallazgos y su comunicación suelen repartirse en archivos distintos, y por eso la evidencia de consulta y de comunicación a los trabajadores es lo primero que falta. Un Software para auditorías internas y externas permite planear el programa por nivel de riesgo, asignar auditores sin conflicto con el área, registrar hallazgos en campo con fotografía y dejar constancia de a quién se comunicaron los resultados, de modo que cada hallazgo se convierta en acción con responsable y fecha.
La ISO 45001 exige auditorías internas a intervalos planificados con un programa que considere la importancia de los procesos, criterios y alcance definidos, y auditores objetivos. Lo que la distingue es que los trabajadores no directivos deben ser consultados al planear el programa y que los resultados pertinentes deben comunicárseles a ellos y a sus representantes, no solo a la dirección.
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