Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 5 oct 2026
Un fabricante de estructuras metálicas cerró su primer contrato para enviar marcos de acero a un proyecto en España. Las piezas se fabricaron con el mismo cuidado de siempre y llegaron al puerto con certificados de material y reportes de inspección. El constructor no las pudo instalar: le faltaba el marcado CE y la declaración de prestaciones, y sin esos documentos la obra no podía usar el acero. El fabricante descubrió que en Europa la estructura no se vende como pieza, sino como producto de construcción regulado.
La EN 1090 es la norma europea para la ejecución de estructuras de acero y aluminio. Se divide en tres partes: la EN 1090-1 define cómo se evalúa la conformidad de los componentes estructurales, la EN 1090-2 fija los requisitos técnicos para el acero y la EN 1090-3 hace lo mismo para el aluminio. Está vinculada al Reglamento de Productos de Construcción de la Unión Europea, por lo que cumplirla es la vía para poner el marcado CE a un componente estructural y venderlo en ese mercado.
El nivel de exigencia depende de la clase de ejecución, que el diseñador asigna según las consecuencias de una falla, el tipo de carga y la categoría de fabricación. Hay cuatro clases, de EXC1 a EXC4. Una escalera de una nave agrícola puede ser EXC1; la mayoría de los edificios y naves industriales caen en EXC2; puentes y estructuras con cargas de fatiga suelen ser EXC3, y EXC4 se reserva para estructuras cuya falla tendría consecuencias extremas. Mientras más alta la clase, más inspección, más trazabilidad y más control de la soldadura.
El organismo notificado hace una auditoría inicial de la planta y del control de producción en fábrica, revisa la competencia del coordinador de soldadura y emite el certificado para una clase de ejecución máxima. Después vienen auditorías de vigilancia periódicas cuya frecuencia depende de la clase. El certificado ampara la planta y su sistema, no una obra; cada envío lleva su propia declaración de prestaciones.
En Monterrey, donde los talleres de estructura y pailería empiezan a exportar a proyectos en Europa, la EN 1090 rara vez falla por la soldadura en sí. Falla en el control de producción en fábrica: materiales sin identificar después del corte, inspecciones sin registro, no conformidades que se corrigen en piso y no se documentan. Ese control es, en buena parte, un sistema de gestión de la calidad aplicado al taller, y es parte de lo que se trabaja en la Consultoría ISO 9001 en Monterrey.
La EN 1090 es la norma europea para ejecutar estructuras de acero y aluminio, y la vía para ponerles el marcado CE. Asigna cuatro clases de ejecución y, según la clase, exige control de producción en fábrica, coordinador de soldadura, requisitos de la ISO 3834, trazabilidad del material, ensayos no destructivos y una declaración de prestaciones por envío.
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