Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 23 sep 2026
El pedido era de botas de seguridad para una empresa de logística, con especificación S3. La fábrica tenía un modelo con casquillo y plantilla antiperforación, y lo cotizó como S3. En la revisión de la muestra, el comprador pidió el reporte de laboratorio. El casquillo había pasado impacto y compresión, pero no había prueba de penetración de agua en el corte ni de resistencia al deslizamiento de la suela. El modelo podía ser una buena bota. No podía marcarse como S3.
La ISO 20345 es la norma internacional que establece los requisitos básicos y adicionales del calzado de seguridad de uso profesional. Su rasgo distintivo es la puntera de protección, que debe resistir un impacto de 200 joules y una compresión de 15 kilonewtons. Es la referencia en Europa como EN ISO 20345, y muchos compradores en otros mercados la piden por contrato. En México, el calzado de protección se rige además por la NOM-113-STPS, que tiene su propia clasificación y métodos de prueba.
La misma familia incluye la ISO 20346, para calzado de protección con puntera de menor resistencia, y la ISO 20347, para calzado de trabajo sin puntera. La ISO 20344 contiene los métodos de ensayo de las tres.
La norma distingue el calzado de clase I, fabricado con cuero y otros materiales, del de clase II, completamente de caucho o polimérico. Sobre esa base define categorías que agrupan requisitos. Las más usadas en calzado de cuero son:
Además de la categoría, el calzado se marca con símbolos de requisitos adicionales que se prueban por separado, como resistencia al calor de la suela, aislamiento contra el frío o el calor, protección del metatarso, protección del tobillo o resistencia al corte. La edición de 2021 también distinguió los tipos de plantilla antiperforación, metálica o no metálica, y reforzó la prueba de deslizamiento.
Las pruebas se hacen sobre muestras del modelo en un laboratorio competente, y en Europa el calzado de seguridad es equipo de protección personal de categoría II, que requiere un examen de tipo por un organismo notificado. Pero el reporte de laboratorio ampara un modelo con materiales y proceso definidos. Si cambia el proveedor del cuero, el compuesto de la suela o la plantilla, el resultado puede dejar de ser válido. Por eso la norma de producto depende de un sistema que controle la especificación de los materiales, los cambios y las pruebas de producción.
Las fábricas de calzado conocen el producto a fondo, pero el control suele depender de la experiencia del jefe de modelaje y del proveedor de siempre. Cuando se fabrica calzado de seguridad para clientes industriales o de exportación, esa experiencia tiene que convertirse en especificaciones, pruebas de recepción y control de cambios. En León, donde muchas fábricas han pasado de la moda al calzado industrial, esa transición es la que se estructura en la Consultoría ISO 9001 en León, para que el reporte de laboratorio siga siendo válido en cada lote.
La ISO 20345 define los requisitos del calzado de seguridad, con una puntera que resiste 200 joules de impacto y 15 kilonewtons de compresión. Clasifica el calzado en categorías de SB a S7 y agrega símbolos para requisitos adicionales. Cada categoría exige pruebas específicas del corte, la suela y el calzado completo, y el resultado solo sigue siendo válido si los materiales y el proceso no cambian sin control.
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