Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 19 sep 2026
La curtiduría llevaba veinte años surtiendo piel terminada a fabricantes de calzado y había invertido en una planta de tratamiento de aguas. Cuando una marca internacional le avisó que solo compraría piel de tenerías auditadas por Leather Working Group, pensó que la auditoría sería un trámite ambiental. No lo fue. El auditor pidió consumos de agua y energía por metro cuadrado de piel, el inventario de químicos con sus hojas de seguridad, las pruebas de sustancias restringidas y, sobre todo, el origen de cada lote de piel cruda. La tenería sabía a qué proveedor le compraba, pero no de qué rastro venía la piel.
Leather Working Group, conocido como LWG, es una organización con participación de marcas, curtidurías, proveedores de químicos y otros actores de la cadena de la piel. Su herramienta principal es un protocolo de auditoría ambiental para fabricantes de piel, aplicado por auditores aprobados por la organización, que evalúa el desempeño de una curtiduría con criterios medibles y le asigna una calificación. Para muchas marcas de calzado, marroquinería, muebles y automotriz, esa calificación es un requisito para comprar.
LWG no es una norma ISO ni sustituye a un sistema de gestión ambiental. Es un esquema sectorial que mide resultados concretos de una actividad con alto impacto: el curtido transforma una piel animal en un material estable usando grandes cantidades de agua, sales, cromo u otros curtientes, y genera efluentes, lodos y recortes que deben manejarse.
La trazabilidad pesa cada vez más. El protocolo evalúa si la curtiduría puede identificar el origen de la piel que recibe, hasta el rastro y, en protocolos recientes, con criterios sobre el riesgo de deforestación en la cadena ganadera. Una tenería puede tener buen desempeño ambiental y aun así perder puntos si recibe piel de intermediarios sin documentación por lote.
El resultado se expresa en niveles: oro, plata y bronce para las curtidurías que alcanzan los puntajes correspondientes, y una categoría de auditada para las que cumplen los requisitos mínimos sin llegar al bronce. La calificación tiene vigencia limitada y se renueva con una nueva auditoría, así que el desempeño se tiene que sostener, no solo alcanzar una vez. Hay secciones con requisitos obligatorios: fallar en temas como el cumplimiento de descargas o la gestión de químicos puede impedir la calificación aunque el resto esté bien.
La mayor parte de la piel se curte con sales de cromo trivalente, que no es el problema en sí. El riesgo es que, en ciertas condiciones de proceso, almacenamiento o recurtido, parte del cromo se oxide a cromo hexavalente, que es tóxico y está restringido por la regulación europea y por las listas de sustancias restringidas de las marcas. Controlarlo implica elegir bien los químicos de recurtido y engrase, controlar el pH y las condiciones de secado, y hacer pruebas de laboratorio por lote o por frecuencia definida. Lo mismo aplica a otras sustancias que las marcas restringen, como ciertos colorantes, formaldehído o alquilfenoles.
Buena parte de lo que evalúa LWG coincide con requisitos de la ISO 9001 y la ISO 14001. La trazabilidad de lotes es un requisito de identificación y trazabilidad; las pruebas de sustancias restringidas son control de las salidas y cumplimiento de requisitos del cliente; la selección de proveedores de piel y de químicos es control de los proveedores externos. Una curtiduría con un sistema de gestión que ya controla esos procesos llega a la auditoría con la evidencia hecha, en lugar de reconstruirla para la ocasión.
La calificación de LWG se pierde, casi siempre, en la trazabilidad y en los registros diarios. Los lotes de piel se mezclan en los bombos para completar cargas, las etiquetas se pierden entre el curtido y el acabado, los consumos se leen del recibo mensual y no del medidor por proceso. En León, donde la cadena de la piel y el calzado integra curtidurías, acabadoras, proveedores de químicos y fabricantes que surten a marcas nacionales e internacionales, esa trazabilidad es la que abre o cierra la puerta a los clientes que exigen la auditoría. Diseñar la identificación de lotes desde la recepción de la piel cruda hasta el embarque es parte de lo que se estructura en la Consultoría ISO 9001 en León, donde la trazabilidad se construye sobre el flujo real del proceso y no sobre una hoja de captura.
Leather Working Group es un esquema sectorial que audita el desempeño ambiental de las curtidurías y la trazabilidad de la piel que procesan. Evalúa el sistema de gestión, los consumos de agua y energía, los efluentes, los residuos, los químicos, las sustancias restringidas y el origen de la piel cruda, y califica con niveles oro, plata, bronce o auditada. Es un requisito de compra para muchas marcas y se sostiene con los mismos controles que exigen la ISO 9001 y la ISO 14001.
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