Equipo Consultto
Especialistas en sistemas de gestión · 12 oct 2026
Una empacadora familiar elaboraba chorizo, longaniza y jamón cocido que vendía a carnicerías y tiendas de la región. En una verificación sanitaria, el inspector pidió los registros de temperatura de cocción y enfriamiento, los análisis de nitritos del último año y la trazabilidad de la carne usada en un lote. La planta tenía buenas recetas y clientes fieles, pero ningún registro que demostrara que su producto cumplía las especificaciones.
La NOM-213-SSA1-2018 establece las disposiciones y especificaciones sanitarias de los productos cárnicos procesados y de los establecimientos que los elaboran. Incluye productos crudos, cocidos, curados, madurados, ahumados y fritos: chorizo, salchicha, jamón, tocino, chicharrón, carnes marinadas y embutidos en general. Es obligatoria para quien los fabrica en México, sin importar su tamaño, y se complementa con la NOM-251 en prácticas de higiene y con la NOM-051 en etiquetado.
El problema más común no es el producto, sino la falta de evidencia. Muchas empacadoras cocinan a la temperatura correcta pero no la registran, compran carne de proveedores confiables pero no guardan su documentación y venden productos con buena vida de anaquel sin haberla demostrado. En una verificación, lo que no está registrado no existe. A eso se suman el uso de nitrito sin una dosificación controlada y las denominaciones que no corresponden al producto, como llamar jamón a lo que por su composición es un producto de pasta fina.
Los Altos de Jalisco, con Tepatitlán, Lagos de Moreno y San Juan de los Lagos, son una de las regiones porcícolas más importantes del país, y alrededor de esa producción hay decenas de empacadoras que elaboran chorizo, jamón y embutidos para el mercado regional y nacional. Pasar de la venta local a autoservicios y cadenas exige registros, especificaciones y proveedores controlados, y ordenar esa base es parte de lo que se trabaja en la Consultoría ISO 9001 en Guadalajara.
La NOM-213-SSA1 fija las especificaciones sanitarias de los productos cárnicos procesados: límites microbiológicos y de aditivos, control de temperaturas, materia prima de origen autorizado, higiene, identificación por lote y etiquetado. Cumplirla no depende solo de hacer bien el producto, sino de poder demostrarlo con registros cuando llega la verificación.
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